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Impotencia electrizante

José Aguilar / Ingeniero Eléctrico / jgasaguilar@hotmail.com
Los recursos para la T&D, (Transmisión y Distribución), se estrangularon, dando preferencia a la Generación, cuyas obras ejecutadas están plagadas de improvisación, corrupción y de las normas del deber ser técnico. Lo cual ratifica que el profesionalismo del SEN, es materia de urgente prioridad bajo el compás de la ética

Las recientes y seguidas fallas en las subestaciones eléctricas del SEN, Sistema Eléctrico Nacional, ratifican la creciente incapacidad del sistema interconectado para cumplir con los requerimientos que permitan holgura operacional en todas sus fases de la cadena eléctrica, en especial entre el nexo de la T&D, (Transmisión y Distribución). Que esto nos esté ocurriendo, en medio de la mayor reducción energética de consumo y demanda de nuestra historia eléctrica, técnicamente evidencia una alarmante “impotencia electrizante”.

Y muchos se preguntarán ¿por qué nos está ocurriendo esto? La respuesta está en el coctel crónico de malas praxis operativas a partir del año 2005, de los decisores del SEN que decidieron operar la RTT, (Red Troncal de Transmisión), desde Guayana hasta El Tablazo, por encima de sus límites operacionales establecidos por ingeniería probada, como una estrategia cortoplacista para encubrir la alta indisponibilidad de las plantas térmicas.

Las consecuencias, de aquella pésima decisión, impusieron mayores esfuerzos electromecánicos y químicos, sobre cargas y desbalances en el equipamiento en la Transmisión y Distribución, empeorando la estabilidad del SEN (fluctuaciones y bajones), y ocasionando grandes y notorios  apagones de amplio espectro, retroceso energético sin parangón y en dos ocasiones en los últimos siete años un abuso del Guri, comprometiendo su confiabilidad operativa y drásticos racionamientos.

Mientras esto sucedía, los recursos para la T&D, (Transmisión y Distribución), se estrangularon, dando preferencia a la Generación, cuyas obras ejecutadas están plagadas de improvisación, corrupción y de las normas del deber ser técnico. Lo cual ratifica que el profesionalismo del SEN, es materia de urgente prioridad bajo el compás de la ética, para tener un armonioso desempeño que pueda mejorar y hacer sustentable su gestión para garantizar el bienestar de Venezuela.

Si la sociedad no reacciona sin dilación removiendo la dictadura, Venezuela terminará con una impotencia dentro del SEN, la más inoperante de América Latina y eso sería una tragedia generacional ¡Manos a la obra que sí se puede! 

 

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