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Novia de caníbal dice que este actuó bajo una maldición vudú

Por El Nuevo Herald / Miami / web@laverdad.com

La novia del “Zombie de Miami” indicó que tiene su propia teoría sobre lo que sucedió el pasado sábado en MacArthur Causeway. Cree que Eugene fue drogado sin saberlo. La única otra explicación, dijo, es sobrenatural: la de que alguien le echó una maldición de vudú

Jueves, 31 Mayo 2012 14:17

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En la mañana del sábado antes de salir en los titulares de los periódicos por comerse la cara de un hombre ––antes de que llegar a ser trágicamente conocido como el “Zombie de Miami”–– Rudy Eugene tomó su Biblia y se despidió de su novia con un beso.

La novia de Eugene ––con la que éste se peleaba y se reconciliaba a menudo–– declaró que él la despertó a las 5.30 de la madrugada para decirle que iba a reunirse con un “amigote”. Ella dijo que le pareció extraño que estuviera revolviendo el armario tan temprano en la mañana. No dio el nombre del amigo ni dijo a dónde iba. Le dio un beso en los labios y le dijo: “Te amo”.

Poco después, abandonó el apartamento que compartía con ella en el centro de Broward.

“Le dije que se cuidara y que yo también lo amaba. Cuando salió por la puerta, la cerré y seguí durmiendo”, indicó la novia, que habló con The Miami Herald el miércoles, pero pidió que su nombre no sea revelado. Dijo que le pareció raro que él saliera de la casa tan temprano, pero que no lo presionó.

Una hora después de su partida, Eugene la llamó a su teléfono celular. “Me llamó y me dijo que su coche se había averiado. Dijo: ‘Volveré a casa, pero voy a llegar un poco tarde’. Después dijo: ‘Te llamaré de nuevo’”. Esa fue la última vez que la novia de Eugene supo de él.

Relató que alrededor del mediodía del sábado se sentía incómoda. Se metió en su coche para buscar a Eugene, pensando que aún podría estar varado en alguna parte. Condujo a través de North Miami y Miami Gardens, vecindarios familiares que Eugene frecuentaba para visitar a amigos y familiares.

“Me sentía preocupada. No podía hacer nada. Seguí llamando al teléfono”, afirmó. “Dejé mensajes que decían: ‘Rudy, llámame, estoy muy preocupada’”.

Amplió que Eugene nunca le había dicho a dónde iba esa mañana, y ella se sorprendió al escuchar los informes de que había estado en South Beach, horas antes de que atacara a un desamparado, Ronald Poppo.

Relató que el día anterior él le dijo que no quería ir a South Beach, debido a la fuerte presencia policial por las festividades de Urban Beach Week. Eugene había sido arrestado en el pasado por posesión de marihuana, le dijo que no quería ser arrestado.

En la noche del sábado aún no había tenido noticias del hombre al que ella llama “mi bebé, mi corazón”. Encendió el televisor para ver las noticias de la noche y escuchó una historia surrealista: un hombre desnudo, cerca del edificio de The Miami Herald, se abalanzó sobre un desamparado y le comió la cara. El hombre, con trozos de carne que le colgaban de los dientes, fue muerto a tiros por la policía.

“Me dije a mí misma: ‘¡Dios mío, eso es una locura’”, dijo. “Yo no sabía que se trataba de Rudy”.

Durante todo el día domingo hizo llamadas telefónicas para preguntar a sus amigos si habían visto a Eugene, y de nuevo recorrió las calles de North Dade en busca de su novio.

A las 11 de la mañana del lunes recibió una llamada de un miembro de la familia de Eugene.

La persona que llamaba gritó la terrible noticia en el teléfono: “Rudy está muerto, Rudy está muerto”.

“De inmediato empecé a gritar”, dijo. “No sé cuándo colgué el teléfono, me puse histérica”.

Pero no fue hasta la tarde, cuando salió de su casa para llorar con el resto de la familia de Eugene en North Miami Beach, cuando escuchó noticias aún peores: el hombre al que todo el mundo estaba llamando el Zombie de Miami, era su novio.

El hombre que estaba siendo presentado por los medios de comunicación como un “devorador de caras” o un “monstruo” no es el hombre que ella conocía, comentó.

Fumaba marihuana a menudo, aunque recientemente había dicho que quería dejar de fumar, pero no usaba drogas fuertes, e incluso se negaba a tomar medicamentos sin receta para enfermedades simples como dolores de cabeza, según ella. Era dulce y de buenos modales, recalcó.

La novia de Eugene tiene su propia teoría sobre lo que sucedió ese día. Cree que Eugene fue drogado sin saberlo. La única otra explicación, dijo, es sobrenatural: la de que alguien le echó una maldición de vudú. La novia, que a diferencia de Eugene no es haitiana, dijo que ella nunca había creído en el vudú, hasta ahora.

“No sé de qué otra manera explicar esto”, indicó.

Su relación de cinco años tuvo momentos difíciles. Se separaron durante varios meses en una ocasión, y luego volvieron a reunirse. Aseguró que sus problemas eran mayormente “de comunicación”.

Señaló que Eugene trabajó en un lavado de autos y que quería tener su propio negocio algún día.

Confesó que llora a menudo. La ropa y los zapatos de Eugene todavía están en su closet. El nunca fue violento con ella, afirmó.

Pero, según actas policiales, Eugene actuó con violencia al menos una vez y fue arrestado por cargos de asalto. En el 2004, amenazó a su madre y rompió muebles durante una disputa domestica, según los archivos del Departamento de Policía de North Miami Beach.

Un amigo de Eugene declaró ayer a The Miami Herald y dijo que este había tenido problemas en los últimos años.

Joe Aurelus aseguró que Eugene le había dicho que quería dejar de fumar marihuana, y que amigos de Eugene estaban enviándole versículos de la Biblia.

“Yo estuve con él hace apenas dos semanas”, dijo. Ellos vieron una película en casa de un amigo, y Eugene tenía una Biblia en la mano.

“El estaba teniendo muchos problemas con su familia ” y saltando de un empleo a otro, dijo Aurelus.

“Rudy estaba batallando con el diablo”.

 

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