Maduro canjea petróleo por alimentos y luego castiga a los socios

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Según Reuters, PDVSA entregó más de 6 millones de barriles de crudo por casi 260 millones de dólares a la compañía Supraquimic, que suministraría alimentos para un programa oficial, y después acusó a dos de sus ejecutivos por malversación de los ingresos
Foto: Agencias

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Con las sanciones de Estados Unidos asustando a los compradores de petróleo y privando a la administración de Nicolás Maduro de efectivo, esta firmó el año pasado un acuerdo con una empresa local para intercambiar crudo por alimentos.

Así lo aseguraron fuentes y documentos a los que accedió Reuters, según una nota que publicó este martes.

Por ese acuerdo, PDVSA entregó desde diciembre de 2020 más de 6 millones de barriles de crudo por un valor de casi 260 millones de dólares a una compañía llamada Supraquimic C.A, que suministraría alimentos para un programa oficial.

No obstante, el arreglo se derrumbó cuando PDVSA acusó a dos ejecutivos relacionados con Supraquimic por malversación de los ingresos, según los cargos penales presentados por los fiscales venezolanos a fines de marzo.

La versión de este acuerdo y su colapso está basado en decenas de páginas de documentos internos de PDVSA vistos por Reuters, documentos judiciales de fiscales y entrevistas con tres personas familiarizadas con la situación.

El caso ofrece una visión poco común sobre una de las maniobras diseñadas por la administración de Maduro para continuar exportando crudo la sangre vital de su dañada economía a pesar de las sanciones de Estados Unidos.

Trueque de crudo

El acuerdo es también un nuevo ejemplo de cómo Venezuela, aislada del sistema financiero mundial y corta en divisas tras años de declive económico, ha recurrido al trueque de crudo. 

Anteriormente había usado su petróleo para pagar deudas, comprar gasolina y adquirir camiones cisterna. Maduro incluso propuso usarlo para comprar vacunas contra el coronavirus.

Igual de importante fue que el acuerdo de Supraquimic proporcionó a PDVSA un nuevo cliente para su crudo. 

Desde que Estados Unidos incluyó a PDVSA en la lista negra a principios de 2019, muchos clientes importantes han dejado de comprar.

En su lugar, una serie de misteriosas empresas recién formadas y sin experiencia petrolera previa han surgido para comprar el petróleo de PDVSA, incluyendo compañías mexicanas y rusas anteriormente desconocidas.

Las compras de estos nuevos jugadores han permitido que las exportaciones de crudo de Venezuela escalen bruscamente este año, según muestran los datos internos de envío de PDVSA y los datos de seguimiento de los buques de Eikon de Refinitiv.

Riesgos de negociar con Maduro

El acuerdo de Supraquimic también muestra los posibles riesgos en los que incurren las compañías al hacer negocios con la administración de Maduro.

Esta se ha enfrentado repetidamente con el sector privado incluso cuando el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha cortejado su inversión para impulsar la economía.

En 2015, con Venezuela sacudida por la escasez de bienes de consumo, las autoridades detuvieron a ejecutivos de una cadena de farmacias y trabajadores de una empresa de alimentos por acusaciones de acaparamiento de suministros para desestabilizar la economía, lo que negaron. 

Los industriales de Venezuela han culpado a las políticas económicas por los problemas del país.

“El principal riesgo de hacer negocios con el gobierno no es que vaya a perder dinero o que sus activos serán expropiados. Es que va a terminar en la cárcel”, dijo José Ignacio Hernández. especialista en la ley administrativa y regulaciones venezolanas de la Escuela Kennedy de Harvard.

Tales tensiones señaladas por el exrepresentante legal de la oposición volvieron a manifestarse el 30 de marzo, cuando las autoridades emitieron órdenes de captura contra el presidente de Supraquimic, Oscar García, y José Llamozas, propietario de firmas que vendían alimentos a esta firma.

Ambos fueron acusados de peculado doloso propio, concierto entre un funcionario público y un contratista y asociación, de acuerdo con la solicitud del fiscal a un juez para la orden.

García, cuyo paradero se desconoce, no respondió llamadas telefónicas, correos electrónico y mensajes enviados a sus perfiles de redes sociales en busca de comentarios. 

Reuters no pudo determinar si fue arrestado o tiene representación legal.

Llamozas, quien estuvo encarcelado por tres meses antes de ser liberado el 2 de julio en espera de juicio, no respondió a los mensajes enviados a los números de teléfono y direcciones de correo electrónico que figuran en sus empresas.

Alianza estratégica con Supraquimic

El acuerdo entre PDVSA y Supraquimic comenzó con una solicitud del Ministerio de Alimentación de Venezuela para asegurar el suministro de sus cajas CLAP, un programa de distribución de alimentos del que muchas familias dependen para sobrevivir.

Esto según una copia de un contrato entre las dos empresas y el ministerio visto por Reuters.

Ese contrato, con fecha de abril de 2020 y descrito como una “alianza estratégica”, estipulaba que Supraquimic recibiría hasta 5 millones de barriles de crudo por mes de PDVSA a cambio de suministrar productos alimenticios de igual valor al Ministerio de Alimentos. 

La empresa, a su vez, se encargaría de vender el petróleo.

Supraquimic, fundada por García en Caracas en 2015, recibió de PDVSA seis cargamentos entre el 28 de diciembre de 2020 y el 10 de febrero de 2021 por 6,2 millones de barriles valorados en unos 257,8 millones de dólares.

Esto según las facturas internas de la compañía petrolera vistos por Reuters.

Tal monto estaba en línea con los precios del mercado en ese momento. Todos los envíos zarparon en buques con destino a Asia, según las facturas y los documentos de envío de PDVSA, y los datos de Refinitiv Eikon.

Reuters no pudo determinar cuánta comida, si la hubo, entregó Supraquimic al programa CLAP.

Pero según una carta del 4 de marzo de 2021 escrita a los funcionarios de la empresa por Antonio Pérez Suárez, vicepresidente de comercio y suministro de PDVSA, no fue suficiente para cumplir con el acuerdo.

Supraquimic no parece ser un fabricante de alimentos. Compró productos de compañías venezolanas de alimentos, incluidas Alimentos Santa Lucía y Agroinsumos El Granero, ambas propiedad de Llamozas, según una persona familiarizada con el acuerdo.

Las empresas de Llamozas acordaron vender 80 millones de dólares en alimentos a Supraquimic, dijo la fuente. 

Pero tras recibir el pago por la entrega de productos equivalentes a unos 8 millones de dólares dejaron de enviar porque no recibieron fondos adicionales, dejando a Supraquimic incapaz de cumplir con sus obligaciones con el gobierno, agregó.

El 30 de marzo, Llamozas fue convocado a las oficinas de PDVSA, según la persona. Fue arrestado en el estacionamiento de la compañía petrolera, de acuerdo al informe de la captura policial.

Mientras Llamozas estaba en la cárcel, Maduro encontró otra fuente de ayuda para dar comida a parte de las 7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria. 

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas llegó en abril a un acuerdo con el la administración de Maduro para entregar raciones mensuales a los niños en la escuela.

Con información de Reuters.

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