La inflación podría cerrar el año con un aumento del 2.000%

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La hiperinflación, luego de desacelerarse en diciembre, volvió a tomar impulso a principios de 2021. 

Foto: Agencias

El aumento del ritmo en el que suben los precios agarra a los venezolanos en plena resaca de la época decembrina, después de gastar hasta el último centavo en comida y en algunas tradiciones navideñas.

De acuerdo con el Observatorio de la Canasta Alimentaria, coordinado por el diputado y economista José Guerra, "el año arranca con una clara tendencia inflacionaria. Enero suele ser un mes algo flojo en materia de inflación, pero estamos viendo una aceleración inclusive contra un mes que también suele ser inflacionario, que es diciembre, de manera tal que la inflación está ganando fuerza otra vez, justamente empujada por la devaluación”.

Dólar aumenta un 50%

El experto señala que desde el 21 de diciembre hasta el 16 de enero la variación promedio del costo de la canasta mínima medida por el observatorio fue de casi 37%, provocada por un aumento de 50,4% del dólar. 

“Es altamente probable que las próximas semanas el mercado vaya incorporando los efectos de la depreciación del bolívar ocurrida en las dos primeras semanas de enero”, apunta.

“Esta depreciación e inflación que registramos señala que el ritmo de aumento de precios va a seguir. Venezuela ya está a punto de alcanzar a Grecia como el país con la inflación que se prolongó más en el tiempo. Este es de nuevo un año hiperinflacionario, arranca fuertemente en materia inflacionaria y depreciación de la moneda”.

Los datos de la firma Ecoanalítica corroboran la afirmación de Guerra. Muestran que la primera semana de enero tuvo una inflación de 20%, el mismo valor que se registró en todo el mes de diciembre. 

“Esto te dice que la inflación estará fuertemente condicionada por las expectativas de depreciación de la tasa de cambio”, dice el economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma.

En los primeros 15 días del año, el precio del dólar aumentó más de medio millón de bolívares. Desde el 31 de diciembre hasta el 15 de enero, el tipo de cambio subió de 1.027.812 bolívares a 1.618.580 bolívares, lo que significa un incremento de 57% en apenas una quincena.

En una economía que se mueve en dólares, cualquier ajuste del precio de la moneda estadounidense en el país se trasladará inmediatamente a los precios en bolívares de la mayoría de los bienes y servicios, situación que afecta a los venezolanos que no tienen un ingreso fijo en divisas.

Ecoanalítica prevé que en 2021 la inflación venezolana se ubique entre 1.200% y 1.500%.

Un poco más arriba se ubica la proyección de la firma Síntesis Financiera, que espera que el país cierre el año 2021 con una inflación cercana al 2.000%, levemente inferior a su estimado correspondiente a 2020 de 2.300%.

La economista Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, afirma que, en materia de inflación, el 2021 se presenta similar al 2020: con tasas de inflación muy elevadas.

“El comienzo del año es similar al inicio del 2020: con un dólar que se dispara momentáneamente, influyendo en la inflación del mes, la cual estará entre 30% y 40%”.

Recuperar la confianza

Herrera explica que para salir de este ciclo inflacionario no basta continuar con la política de control fiscal y fuerte astringencia monetaria. 

“El país necesita comenzar a crecer más allá de los nichos de negocios coyunturales. Para crecer y activar un proceso virtuoso de producción en el país es necesario lograr un flujo relevante de inversiones hacia sectores de producción y comercio generadores de empleo”.

Indica que es fundamental reanimar el poder adquisitivo y, por ende, el consumo, el cual, sin embargo, debe encontrar una respuesta rápida en la oferta, de lo contrario la inflación ganará nuevamente la carrera.

“Estos procesos requieren de una clara disposición y gran coherencia de parte de los gobiernos en la propuesta de un plan de estímulo a la producción y el mantenimiento de condiciones favorables para la actividad productiva. Esas condiciones suponen la ausencia de amenazas. Cualquier amenaza al derecho de propiedad es un atentado contra la frágil credibilidad que tiene el gobierno”.

En ese sentido, señala que el pronunciamiento de Iris Varela, electa diputada en las cuestionadas elecciones del 6 de diciembre, sobre la toma de propiedades de personas que estén fuera del país, “no llevan agua al molino de la confianza y la inversión, más bien hacen pensar que para el gobierno fue necesario dar espacio al ala más radical y retrógrada del chavismo”.

Herrera hace referencia a las declaraciones hechas por la exministra de Servicios Penitenciarios al diario Últimas Noticias de proponer en la Asamblea Nacional «confiscar» las propiedades de los venezolanos que están en el exterior: “La segunda (propuesta) es que se decrete la confiscación de los bienes de todos los que se fueron del país. Pero que eso se publique. Es necesario la publicación de los bienes confiscados y a quién se le entrega para saber quién es el que va a responder frente al país”, dijo Valera recientemente.

Desde el 2020 el gobierno apuntó a atraer inversionistas extranjeros que levanten las empresas que fueron llevadas a la quiebra durante la gestión del chavismo, para que puedan generarle al Estado ingresos con el pago de impuestos en un momento en el que estos están por el suelo debido a la crisis petrolera, mientras que la recaudación tributaria está reducida a su mínima expresión por la recesión económica.

De continuar esta situación de pocos ingresos, el financiamiento del Banco Central de Venezuela (BCV) al fisco nacional seguirá siendo la norma en 2021, lo que seguirá alimentado la inflación, aunque probablemente a un ritmo menor que en 2020, asegura Guerra. 

“Todo va a depender de ese financiamiento monetario y del comportamiento del tipo de cambio. Luce difícil que el BCV pueda estabilizar la tasa de cambio. No tiene con qué”.

Debido a la prolongación y aceleración de la inflación, economistas han empezado a advertir la posibilidad de una nueva reconversión monetaria, la tercera desde 2008. A pesar de que los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro le quitaron ocho ceros al bolívar, los sistemas contables ya no pueden procesar las actuales cifras. 

El billete de mayor denominación, de 50.000 bolívares, equivale a 0,03 centavos de dólar. Con este billete no se puede pagar ni un litro de gasolina en las estaciones de servicio dolarizadas.

Fuente: Tal Cual 

 

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