Por Yrmana Almarza / Isabel Cristina Morán / Maracaibo / noticias@laverdad.com
Dos horas duró la llama que acaparó la atención de cientos de personas en los linderos de La Cañada de Urdaneta. Momentos de temor vivieron los vecinos cercanos a la tercera refinería de PDVSA que se accidenta
Domingo, 14 Octubre 2012 00:00
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Sintieron miedo. Los vecinos de la planta de fraccionamiento y despacho de la refinería de Bajo Grande, que viven a unos 200 metros de la cerca que resguarda la instalación petrolera, se prepararon para resguardarse de una eventual explosión al notar que a las 7.00 de la mañana al tanque 501 de propano le salía fuego de la parte superior.
A las 6.00 am llovía en la zona. Para ellos son normales las precipitaciones con truenos, rayos y centellas. Enrique Montiel, vecino de Puerta de Urdaneta, estaba por el frente de la instalación cuando “escuché el truenazo durísimo y me encerré de una vez porque me asusté”.
“¿Usted no se acuerda de lo que pasó en Amuay? -preguntó- Yo pensé que nos íbamos a desaparecer toditos, eso fue lo primero que me pasó por la mente, y cuando la cosa se calmó, me monté en una mata y desde arriba vimos la vaina”. Contó que el tanque no ardía, sino que tenía una llama que subía y bajaba de intensidad y botaba un humo negro.
Lo vieron todo
Édgar Valero vive en Palmarejo Viejo, parroquia Chiquinquirá de La Cañada de Urdaneta, justo al lado de la refinería. De la construcción petrolera lo separa un terreno donde se anuncia la construcción de Villa Bajo Grande I por parte de la Misión Vivienda.
Él estaba sentado en el frente de su casa cuando un relámpago tocó el tanque. “Se sintió un relámpago y un trueno. Allá donde está el tanque aquel, el blanco, el más grande -señala con la mano justo en diagonal-, donde están las tomas, fue que se incendió eso”.
Valero llamó a las 7.20 am al 171. “Sentí miedo, solo veía los jeeps salir y nadie entraba a apagar el incendio”. Su esposa nos gritó: “Cuando sonó la alarma ya la candela tenía rato”.
Valero la apoyó: “La alarma sonó al mucho rato. Esa alarma no se activó de una vez que hubo el incendio”. Recordó la tragedia de Falcón: “A lo que vi eso me acordé de Amuay y dije: 'Vértale, como esa candela agarre el tanque…'”.
Guardó silencio, pensó por un momento y dijo que en el lugar no hay mucho trabajo. “Yo veo que hay allí un descuido total; claro, lo que pasó hoy (ayer) fue un relámpago porque en esta zona siempre caen rayos”.
Se prendió el fuego
Lo primero en que pensó Arnaldo de Oro cuando escuchó el ruido, parecido a una explosión, fue en su vecino minusválido Ramón. Cocinaba su almuerzo y de repente vasos, platos y sartenes se movieron. Sintió un temblor. Las llamas de la estufa se expandieron y de golpe se desvanecieron. Salió a la calle, miró alto y gritó: "Dios mío, se está prendiendo esa vaina".
Atravesó la carretera que pasa por la entrada de la planta. Fue a buscar a Ramón. Dice que sus ojos se elevaron ocho metros y las llamas aún no terminaban. Ni hablar del humo. "Casi se me sale el corazón. Eso en serio echó mucha candela y humo; el mechurrio se quedó chiquito".
Dio vueltas con su vecino en silla de ruedas por la carretera y se refugió en la casa que sirve de sede a las cooperativas socialistas y empresas de producción social del lugar, hogar del señor Ramón. Arnaldo no quiso preguntar a los funcionarios por miedo, estaba nervioso. Pensó que si no lo habían mandado a desalojar era porque todo estaba controlado.
La candela duró una hora y otra hora más pasó para sofocarla. Ya a las 9.00 am Segundo Montiel, quien vive más cerca de los tanques, en Palmarejo Viejo, indicó que la situación estaba “normal”. Atendía su rebaño de chivos. “Yo lo vi, duró como dos horas el incendio en el tanque. Pensé que esto iba a explotar. Los muchachitos más chiquitos estaban llorando, nosotros queríamos correr pa Maracaibo, pero esperamos que la gente de la empresa nos dijera si nos iban a desalojar o no”. Asegura que no “hubo explosión, solo incendio pa arriba y la llama que salía”.
No oyeron nada
“Yo me levanté a las 5.00 de la mañana y no sentí nada, solo sentí el zumbido del agua y un trueno, pero de la refinería no escuché nada”
Adalberto Torres, vecino de Sicasi, La Cañada
“La gente está confundiendo el ruido del centellazo con el de una explosión porque suenan igual, como una bomba, pero explosión no hubo”
Jaime Navarro, vecino de La Playa, El Bajo
8 uniformados dirigieron el tráfico en la vía de Bajo Grande por dos horas. Ocho camionetas, entre particulares y ambulancias, estaban en el sitio. El tráfico estuvo paralizado unos 30 minutos.
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