“Nos quedamos en la calle completamente, los que somos dueños y los empleados no tenemos donde ir. No es posible que de la noche a la mañana venga un señor y diga: ’se acabó, no hay trabajo’. Eso no puede ser”, aseguró a agencias de noticias Rafael Garrido, propietario de uno de los edificios ubicados en el centro de Caracas que el presidente Hugo Chávez ordenó expropiar sin razón alguna.
En esta feria de expropiaciones entraron en su mayoría joyerías que por décadas han operado en el casco central de la capital, entre ellas La Francia. Durante el día de ayer, quienes vieron en este país una posibilidad de inversión y progreso y montaron sus negocios en el centro de Caracas tuvieron que salir con cajas, computadoras y toda su mercancía sin rumbo fijo como si se tratara de invasores, ante el capricho gubernamental de desalojarlos de la noche a la mañana.
“Presidente, es muy fácil destruir, construir no es fácil. Tenemos 50 años en este edificio, hemos formado familias, de nosotros dependen muchos empleados que tienen 10, 15 y 20 años con nosotros, ¿Cómo le pagamos? (…) ¿Qué va a hacer esa gente que tiene 60 años? ¿Quién los va a emplear? Están con nosotros porque ya tienen muchos años, ya son de la familia”, expresó Silvia Mizhrahi, propietaria de una de las joyerías.
Por su parte, Bernardo Vadacchino, propietario de Joyería La Francia, dijo haber pedido audiencia con el presidente Hugo Chávez y el alcalde Jorge Rodríguez, pero éstas fueron negadas.
“El Presidente dice el domingo, “expropiar ese edificio”. Pero él no piensa en todos los empleados que dependemos de ese sueldo. Él no hizo un censo para saber cuantos trabajadores laboramos aquí”, dijo Katherine Tomoche, empleada de Joyería La Francia.