Tras reunirse con los líderes de unas 50 organizaciones civiles, el presidente de Honduras, Roberto Micheletti ratificó el viernes por la noche su ausencia del poder durante una semana.
“Estaré ausente del 25 de noviembre al 2 de diciembre”, dijo Micheletti al canal 5 de televisión. “Pero regresaré de inmediato a la presidencia si surgen problemas, los que resolveré”.
El político participó durante casi seis horas en consultas con numerosos líderes religiosos, comunales, empresariales, estudiantiles y miembros de su gobierno.
“Ellos deseaban que yo no me fuera, pero los convencí que era necesario por el bien de la patria”, aseguró Micheletti, quien ha dicho que su decisión busca que los hondureños puedan enfocarse en las elecciones y no en la crisis política que agobia el país desde el golpe de Estado del 28 de junio, cuando fue derrocado el mandatario Manuel Zelaya, quien ha considerado que la medida del presidente de facto no es sino “una maniobra… para engañar bobos”.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, cumplió ayer dos meses de permanecer encerrado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, a la que llegó por sorpresa el 21 de septiembre pasado, tras su derrocamiento el 28 de junio.
Un cercano colaborador de Zelaya que le acompaña en la misión diplomática brasileña dijo a EFE que "el presidente está bien y firme en su lucha por la defensa de la democracia".