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EFE. Londres. Artistas, escritores y académicos extranjeros ven con frecuencia rechazado el visado de entrada en el Reino Unido por culpa del sistema que aplican las autoridades británicas a la inmigración y que sus crÃticos consideran "absurdo" e "inhumano".
Esas trabas burocráticas son motivo de una carta de protesta que entregan hoy en el número 10 de Downing Street -residencia oficial del Gobierno- y que han firmado numerosas personalidades del mundo académico, del arte y del derecho.
Entre los signatarios del documento, que incluye una petición para que anulen las restricciones a los visados, figuran el escultor Antony Gormley, los artistas Rachel Whiteread y Jeremy Deller, el director del Teatro Nacional, Nicholas Hytner, y la presidenta del Pen Club inglés, Lisa Appignanesi.
La carta va acompañada de un "dossier" que cita los testimonios de un sinnúmero de personas que han visto denegada la entrada en Gran Bretaña el año pasado por culpa de esas restricciones y que constituyen sólo una pequeña muestra de las más de 10.000 que han firmado la petición.
Algunos escritores no han podido asistir a lanzamientos de sus propios libros, se ha impedido a músicos participar en conciertos programados e incluso se ha "deportado" a algún artista, como la neoyorquina Cristina Winsor "por el crimen de llevar un par de cuadros propios bajo el brazo", según denuncia el grupo de derechos humanos "Manifesto Club".
En el documento se cita también al artista chino Huang Xu, a quien se le denegó el visado para asistir a la inauguración de una exposición de su obra en una galerÃa londinense, o al director de cine iranà Abbas Kiarostami, que no pudo ir a la capital británica a supervisar su montaje de una ópera de Mozart, como habÃa hecho antes sin problemas en Aviñón (Francia).
Kiarostami tuvo que aceptar que le tomaran las huellas dactilares, vio rechazada en un primer momento su solicitud de visado y después de que trataran de obligarle a someterse de nuevo a esa humillación y escuchara del funcionario del turno que ese método habÃa servido "para atrapar a 5.000 delincuentes en todo el mundo", optó por desistir de su viaje a Londres.
Entre los perjudicados por decisiones de los servicios de inmigración británicos figura también el pianista ruso Grigory Sokolov, que no pudo dar un concierto en el Royal Festival Hall, o una compañÃa rusa basada en la localidad inglesa de Swansea a la que se impidió regresar al Reino Unido tras unas vacaciones en Rusia.
Una banda de gaiteros paquistanÃes se quedó también sin poder participar en los Campeonatos de Bandas de Gaita celebrados en Glasgow (Escocia).
Según denuncia el "Manifesto Club", muchos de los artistas incluidos en el "dossier" recibieron un trato vejatorio al verse encerrados durante horas en salas del aeropuerto dedicadas a interrogatorios antes de ser deportados por "exceso de celo o errores burocráticos" o "porque al no tener un tÃtulo de 'master' los consideraron que no tenÃan el suficiente nivel educativo".
"Algunos dicen que no quieren volver nunca más, lo que no puede sorprendernos. Es un 'dossier' vergonzoso para el ministerio del Interior británico", critica ese grupo. |